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El Franquismo a debate

 
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Autor Mensaje
Javier Delgado Palomar



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 116
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Lun Feb 12, 2007 10:17 am    Título del mensaje: El Franquismo a debate Responder citando

Estimados amigos y enemigos:

Esta misma tarde del lunes 12 de febrero a las 20 horas en Oviedo, nódulo materialista organiza una mesa redonda en el Club de la Prensa asturiana con el tema El franquismo a debate.

En la mesa intervendrán:

- José Luis García Rúa (ex dirigente de la CNT).

- Emilio Huerta, Triqui (ex secretario general de CCOO y ex miembro del Comité Central del PCE).

- Antonia García García (militante de Falange española).

- Marcelo García (dirigente histórico del PSOE).

- José Manuel Rodríguez Pardo (nódulo materialista).

Presenta y modera:

- Tomás García López (nódulo materialista).

Organiza:

- Asociación nódulo materialista (www.nodulo.org).

Colabora:

- La Nueva España


_______________________________


Saludos a todos

Javier Delgado
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J.M. Rodríguez Pardo



Registrado: 10 Oct 2003
Mensajes: 1423
Ubicación: Gijón (España)

MensajePublicado: Mar Feb 13, 2007 3:06 pm    Título del mensaje: Memoria histórica e Historia Responder citando

Estimados amigos:

El debate que tuvo lugar ayer en La Nueva España superó ampliamente las expectativas iniciales. Las intervenciones dieron pie a que se discutiera sobre el franquismo e incluso se alabó por parte del público la «valentía» de haber organizado el acto, que convocó un lleno moderado, pues casi todos los asientos estaban cubiertos.

Comenzó hablando Tomás García en su presentación de la importancia que aún tenía el franquismo en España: a las referencias de varias biografías añadió el capítulo dedicado al franquismo en el libro de Gustavo Bueno Zapatero y el Pensamiento Alicia.

José Luis García Rúa comenzó las intervenciones hablando del régimen de Franco como fascismo. Para Rúa, el fascismo es un fenómeno pequeñoburgués (Ortega) que buscaba frenar el movimiento obrero, y que en España, a diferencia de en Alemania o en Italia, tuvo su alianza con la tradición autoritaria de la monarquía y la aristocracia española, auténticos responsables de abortar las conquistas obreras de la II República. Incluso llevó su interpretación histórica hasta los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado, en el siglo XVI, ejecutados por el autoritarismo de la monarquía de los Habsburgo, decía el anarquista.

Emilio Huerta presentó un discurso cronológico muy interesante sobre la formación de Comisiones Obreras durante el franquismo: tras las primeras huelgas desorganizadas de los años cincuenta, a la orden de Stalin se configura el entrismo en el Sindicato Vertical y la formación de Comisiones Obreras en 1964, junto a las reformas sociales propiciadas por las huelgas mineras sobre todo: jubilaciones, viviendas obreras, protección al desempleo, etc. Enlazaba su discurso con la lucha por la libertad y la democracia, finalizando en la legalización del PCE en 1977, cosa que yo luego reproché pues no se ve la conexión de la orden de Stalin con semejante final en la democracia coronada.

En tercer lugar intervino Antonia García García, «niña de la guerra», en una exposición que provocó gran jolgorio y algazara en el público: para ella, España comenzaba ya en el Imperio Romano. Séneca era español, según las enseñanzas que ella había recibido en la Sección Femenina. Su tesis consistía en afirmar que España había vivido enfrentada durante más de un siglo desde la caída del Imperio y sólo con Franco se había logrado la unificación y el final de las muertes entre españoles. Sin embargo, pese a haberse formado en el nacional catolicismo, ella siempre aclaró que no era franquista y que consideraba la democracia el menos malo de los regímenes, citando a Churchill. Desde su perspectiva personal, defendió los logros del franquismo, ejemplificados en el caso asturiano en la Universidad Laboral de Gijón y la playa de Perlora, lugar donde curiosamente tuvo lugar el Congreso del PCE de 1979 en Asturias que fue el preludio de su lenta pero segura decadencia.

Marcelo García defendió un discurso donde todo era memoria episódica: desde sus vivencias como alumno de una institución religiosa donde aprendió lo que era el franquismo y el falangismo. A ello añadió retazos de la guerra civil y el fascismo que había desmantelado las conquistas obreras de la República, lo que enlazaba con el discurso de Rúa. No obstante, destacó las mejoras de las condiciones obreras vividas en la segunda parte del franquismo, a partir de la lucha obrera en las centrales sindicales. Después en el debate hizo referencia a la necesidad de recuperar la democracia, atacada por la «derecha reaccionaria» del PP.

Ante este panorama, mi intervención intentó obviar los detalles de los comuneros y de Séneca, centrándose en el franquismo. Valoré en primer lugar lo curioso que tiene que todas las intervenciones loasen la democracia como gran conquista, suponiendo la mayoría de ellos que era una recuperación de la II República frente al fascismo franquista.

Pero esta memoria histórica no es sino partidismo político, pues lo cierto es que ni las izquierdas políticas pueden reivindicar la República, ya que hicieron todo lo posible por torpedearla, tanto anarquistas como socialistas y comunistas en Octubre de 1934, ni tampoco el franquismo era fascismo, al contrario de lo que afirmaba Rúa: el alzamiento del 18 de Julio de 1936 se hizo en nombre de la República, como lo señalan los planes de Emilio Mola, quien repartió banderas tricolores en Pamplona, y las alocuciones de Franco, que apelan a la libertad, igualdad y fraternidad. El nacional catolicismo tampoco es la seña de identidad única del régimen, pues el funcionamiento de este durante los últimos años fue tecnocrático y supuso un crecimiento espectacular de las fuerzas productivas, al estilo de los procedimientos socialdemócratas que luego aplicaría el PSOE. Y la clase política actual no proviene de la segunda república, sino del franquismo: Felipe González, Fraga, etc., se formaron en el franquismo, y el jefe de estado fue nombrado por Franco a título de rey en 1969.

Vistas estas cosas, el antifranquismo, ejemplificado en el Partido Comunista, pasó de ser una oposición violenta, como en los años del maquis, a ser una oposición material que se movía en los cauces del régimen: las huelgas mineras de los años sesenta provocaron las mejoras sociales de las que hablaron Emilio Huerta y Marcelo García. Podría decirse incluso que el antifranquismo no era más que una parte del sistema franquista. Mi intervención concluyó señalando que, frente a interpretaciones partidistas, era necesario realizar un análisis histórico ausente de ellas sobre el franquismo, lo que suscitó el aplauso general.

En el debate lo que más se destacó fue el tema de la democracia, sobre todo por parte del anarquista Rúa, a lo que yo interpelé preguntando a qué democracia se refería, pues no hay más democracia que la actual, donde dos grupos de poder (PSOE y PP) se disputan el voto de los ciudadanos. También critiqué que Marcelo García hablase de distinguir entre derecha e izquierda a partir de la democracia, cuando todos los partidos en España son democráticos y nadie discute ninguna parte esencial del sistema.

Mis críticas a Emilio Huerta fueron a propósito de la supuesta obtención de la democracia, que había sido «su voluntad personal», según él expresaba, a lo que yo respondí señalando que no era cuestión de voluntad, sino de la dirección y organización de Stalin del movimiento comunista. Decir que los comunistas buscaban la democracia era realizar una interpretación interesada y muy posterior de los acontecimientos, cuando en aquella época lo que estaba en juego era la lucha contra el comunismo dentro de la política de bloques de la Guerra Fría.

De hecho, frente a su lamento, coincidente con el buena parte del público, por la suerte sufrida por los luchadores sindicales y obreros, yo señalé que precisamente la transición se hizo para frenar la incipiente lucha de clases que animaban los sindicatos de clase y el PCE, cuyo resultado fue la conversión del partido en un apéndice del PSOE. Huerta señaló, como réplica, que el PCE rompió a raíz de lo sucedido en la Primavera de Praga con la URSS, y finalmente Carrillo en 1979 inauguró el eurocomunismo. Mi respuesta fue que esa ruptura era a nivel de la representación, pero en el ejercicio el PCE seguía siendo comunista, como se demostró en el referendum de la OTAN en 1986 y también tras la caída de la URSS, que supuso la hecatombe electoral del partido.

Sin embargo, quien mayores críticas suscitó fue Antonia Garcia, a quien se le acusó directamente de franquista por parte del público y de la mayoría de la mesa, algo que ella negó: simplemente recogía las impresiones y las enseñanzas que ella había obtenido de su formación en la Sección Femenina y en otras instituciones de la época, según decía ella. Rúa, en una intervención sorprendente, llegó a decir que la monarquía impuesta por el autoritario Franco era ilegítima [sic] porque había despreciado a Don Juan de Borbón, el padre del actual monarca, a lo que Antonia García comentó conmigo, con quien tenía bastante complicidad, que el rey había hecho perjurio al faltar a su juramento a los principios del Movimiento Nacional, lo que propició que tuviera que ir a confesarse a Roma por ese grave pecado. Sólo faltó que un carlista dijera que ni Don Juan ni Don Juan Carlos, sino Carlos Hugo, eran los reyes legítimos de España. Pero a tanto no llegó la situación, afortunadamente.

Entre las intervenciones del público, abundó la significación de la libertad de expresión, se encareció la democracia, se señaló que Stalin había sido un genocida, pero muchos estuvieron de acuerdo en que la memoria histórica, que algún anciano habitual de estos debates demostró tener entre el público, no servía para explicar la importancia del franquismo, y que en consecuencia era necesario ahondar sin prejuicios en esa parte tan significativa de la Historia de España. En definitiva, un debate bastante productivo e interesante, con ciertas notas de humor y distensión que desde luego se agradecen.

Un cordial saludo,
José Manuel Rodríguez Pardo.
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Atilana Guerrero Sánchez



Registrado: 09 Oct 2003
Mensajes: 99
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mie Abr 11, 2007 5:56 pm    Título del mensaje: Responder citando

Queridos amigos:

Me ha parecido oportuno, después de la estupenda crónica de José Manuel sobre el debate acerca del franquismo, y precisamente para ilustrar algunas de las tesis que él defendió frente al fundamentalismo democrático al uso, pegar aquí este artículo de Pío Moa sobre los archivos de la Brigada poítico Social.

Cita:
De mi blog. Archivos de la BPS
23 de Marzo de 2007 - 08:58:55 - Pío Moa
Estoy escribiendo para la revista Chesterton una serie de trabajos sobre la
Transición, de los que he publicado el segundo en el número de este mes de
marzo. Pensando sobre ello me he dado cuenta de que hay unos archivos
fundamentales nunca abiertos, por cuanto yo sé: los policiales, en especial
los de la BPS o Brigada Político Social, la policía política del
franquismo. En ellos tiene que guardarse un caudal de información
impresionante sobre la actividad antifranquista –que no demócrata— de la
época, y sobre personajes que luego han tenido un protagonismo político de
primera y segunda fila.

Ahora salen los polancones motejando de “franquistas” al PP y a las
manifestaciones ciudadanas contra la alianza del gobierno y los terroristas.
Esos polancones, empezando por el propio Polanco, tienen a menudo un pasado
franquista conocido, fuera medrando en la administración de la dictadura,
fuera beneficiándose de ella económica –y a veces fraudulentamente— para
construir sus fortunas. Pero en muchos casos existe un pasado más oculto de
colaboración con la policía política de aquel régimen, como confidentes o
de otro modo.

Tuve ocasión de hablar una vez con el general Eduardo Blanco, poco antes
de su muerte. Blanco dirigió durante varios años el aparato de seguridad del
régimen. Me comentó que su actividad principal se orientaba a los comunistas
y a la ETA, y que del PSOE tenían más información de la que necesitaban, tan
plagado estaba de confidentes. Algunos de estos llegarían a ser altos cargos
del partido y tener importantes cargos políticos en la democracia. Pero
rehusó decir nombres. Le pregunté si había escrito memorias y dijo que no,
aunque le había tentado alguna editorial. En su opinión, era preferible que
esas cosas quedasen ocultas.

Sin embargo el conocimiento de esos datos no iba a perjudicar a nadie de
los cien años de honradez y similares; por lo menos no iban a perjudicarlos
más que el descubrimiento de su corrupción o su terrorismo de gobierno – ya
ven, de nuevo están en el poder y en el pesebre--. Y en cambio tendrían el
mayor valor para la historia, para entender algunos aspectos del pasado
reciente.

Recuerdo que hace bastantes años, en la anterior etapa socialista,
algunos políticos reclamaron la destrucción de las fichas de la BPS
alegando, extrañamente, que se trataba de informes dictatoriales o algo
semejante. Desde luego, las razones auténticas solo podían ser otras. No
recuerdo qué ocurrió, aunque esta gente ha sido perfectamente capaz de
quemar o “perder” esos archivos. Me atrevo a solicitar desde aquí una
investigación al respecto.

----------

Dice Polanco que apoyaría un partido de derechas "laico y fuerte". Se le
olvidó decir "y pro terrorista". Y pro censura. Como el propio "El Pis". Un
partido dirigido por Gallardón, Piqué y Arenas. Pongamos por caso.


Salud,

Atilana
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Martín González Martínez



Registrado: 16 Jun 2004
Mensajes: 196
Ubicación: Valencia

MensajePublicado: Mie Abr 11, 2007 6:24 pm    Título del mensaje: Impresionante Responder citando

Impresionante el acto. Después de leer el resumen lamento no haber podido estar allí. Ya es hora de ejercer en voz bien alta una crítica rigurosa -implacable con todos y cada uno -del franquismo, padre, madre y comadrona de nuestra democracia actual.

(Como mera curiosidad, transcribo una cita de la biografía de Millán Astray del catedrático Luis E. Togores. Ni más ni menos que la arenga de Yagüe a los legionarios tras la toma de Badajoz:)

Cita:
Legionarios: merecéis el triunfo, porque frente a los que sólo saben odiar, vosotros sabéis amar, cantar y reír. Allá lejos está Madrid, legionarios, y allí llegaremos todos; porque, para guiar nuestros pasos en la lucha, resucitarán los que aquí cayeron luchando por España. Legionarios de la 16ª Compañía. ¡Qué pocos habéis quedado y qué orgulloso me siento de vosotros! Gritad conmigo: ¡Viva España! ¡Viva la República! ¡Viva el Ejército!
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